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20 de mayo de 2007

De Córdoba a Granada


Granada espera siempre en Corpus, como Córdoba en mayo,

como Sevilla en abril. Se abre el capote de las primaveras explosivas y todo es posible, todo, desde la serenidad hasta el estremecimiento. Córdoba es una de las diez ciudades más bellas de Europa, urbe de tabernas y patios, foro de cruces y encrucijada de cal y pasadizos. Un patio cordobés es, de momento, una escalera de gitanillas y geranios que asciende a lo inalcanzable y las cruces de las calles parecen devolverte a los paisajes soñados de la infancia, vividos o no, de cuando las sillas se sacaban al zaguán y los vecinos compartían los avíos de las primeras noches al fresco. Una cruz de mayo en Córdoba es una ceremonia de bienvenida al mejor tiempo del año. Y un paseo por la judería o por San Basilio, aunque sea sorteando turistas en pantalón corto y sandalias con calcetines, hace creíble lo increíble: lo que has soñado toda la vida es posible, existe, es de verdad. Capitalidad cultural para Córdoba, sin duda. Los mostradores senequistas de las tabernas, en las que se bebe vino como si se estuviese serenando la historia y se conversa con ese aire tan cordobés que consiste en pesar las palabras antes de masticarlas, son pequeños reclinatorios de la oración pagana de la convivencia. Me gusta detenerme en Guzmán, en Las Salinas, en Las Beatillas, en La Sacristía, en Santos, en la Sociedad de Plateros. Yo voy a las tabernas de Córdoba a callarme, como van los ingleses a sus clubs de socios. Hay un silencio que seduce, que enamora. Rafael Carrillo te recibe en el patio de su bodega llevando las eses con una mano y el vino en flor con la otra. Poca gente con tanto gusto como este hombre que empezó sirviendo vino aupándose a una silla y que ha terminado por hacer de El Churrasco la cita inevitable con la calidad. Es, definitivamente, la ciudad andaluza más completa para comer: El Caballo Rojo, El Blasón, Bodegas Campos, Puerta Sevilla, Almudaina. Buff.

Y Granada. La Granada que por el Corpus hace de sus calles

un alfombrado hacia la gloria. No sé pisar la ciudad sin acordarme de Enrique Padial, el gran pintor del trazo inmediato que me enseñó los rincones adecuados merced a su palabra envuelta en música de cuento, ni sin dedicar unos minutos a fascinarme con el corazón abierto de Juan Luis Álvarez, el único calvo pelirrojo que conozco, que hace de un paseo por la Puerta Real un desfile de calor familiar. Así conocí El Elefante, mostrador breve en el que caben todos los vinos y las mejores entregas de tocino y anchoas. Soberbio lugar. En Granada siempre se regaló la tapa, como en León, por ejemplo. Luego vino el mundo de las excelencias y ya es otra cosa. Desde el Campo del Príncipe –¡qué bien freían en aquella esquina hace algunos años!– hasta la catedral y calle Elvira, la ciudad irrepetible, la maravilla permanente, ofrece todo el catálogo posible: La Tana, El Mentidero, La Ermita, Eduardo Hoces, La Castañeda, El Chiquito… Intente entrar a comer un frito prodigioso en Los Diamantes, verá lo que es una multitud. Los nombres clásicos se entrecruzan con novedades interesantes cuando uno quiere sentarse a comer: Cunini, Las Tinajas, Los Santanderinos, La Ruta del Veleta… Y, si tiene con qué, acérquese a Pinos Puente a probar la excelencia en los pucheros del Mesón del Cazador, una experiencia única para tocar el cielo con las manos en la falda de Sierra Nevada. El próximo día 8 de junio, después de que La Tarasca pasee por las calles de la ciudad, la cita estará en la plaza de toros. Castella y Talavante, dos jóvenes toreros de valor acreditado y de aires casi épicos, están anunciados para un mano a mano que puede resultar histórico. El francés y el pacense tenían que encontrarse antes o después: son los dos toreros que llevan el asombro a las plazas, son dos gladiadores con gusto, con elegancia, con una frialdad y desprecio del miedo que aterroriza. Así lo ha sabido ver el empresario y gracias a su astucia vamos a disfrutar de una tarde que promete ser el prólogo de una larga pugna entre jóvenes matadores. Entre pase y pase, no obstante, dedique una mirada a la espectacular Granada de primavera. Un escalofrío le recorrerá el entendimiento.


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Comentarios 3

29/08/2010 12:47:06 rocio
12/09/2009 2:45:32 blanca rodriguez barranco
12/09/2009 2:45:21 blanca rodriguez barranco
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