16 de agosto de 2017
 
   
     
     
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10 de diciembre de 2007

Comer en Miami - I, II y III


 

A Miami no deja de pasarle lo que a Nueva York: la estacionalidad es un hándicap a la hora de recomendar algún lugar curioso para la pitanza. No es imposible, no obstante, establecer una guía imprescindible para los tres o cuatro días que suele pasar un mortal en la ciudad del calor y la humedad. Engaña Miami: para comer bien es menos hispano de lo que aparenta y no todo lo que lleva nombre español es, ni mucho menos, garantía de satisfacción. Antes al contrario, desconfíen. Después de muchos años de idas y venidas, de estancias y ausencias, sólo puedo decir haber comido aceptablemente en un par de lugares con nombre español.

 

Uno es Ideas, en Coral Gables (2823 Bird Avenue), que no tiene más misterio que exhibir un excelente producto importado por el propietario, célebre importador de pescado que no repara en comprar lo mejor y en las mejores condiciones posibles; el cocinero es de Valladolid y asa incomparablemente bien. Fuera de él, hay que desconfiar. En la calle Ocho de Pequeña Habana ocupaba un lugar privilegiado el Centro Vasco del inigualable Juanito, un vascorro recriado en Cuba que huyó por dos veces de las tierras en las que estaba asentado, primero España y luego la isla antillana así llegó Fidel y mandó a robar. Juanito lucía un indomable acento vizcaíno y tenía en su restaurante un auténtico centro de poder e influencia de la ciudad, pero una vez fallecido fue decayendo y acabó cerrando tras un incendio. En realidad lo que ocurrió es que anunciaron la actuación de un artista de la isla y eso sentó como un tiro en los ambientes anticastristas del Miami más severo: el tipo jamás llegó a actuar y las revueltas acabaron en fuego. Nunca se acabó de saber que pasó, pero el restaurante de Juanito, adonde iban los candidatos norteamericanos a la presidencia a hacer campaña, se difuminó. Hoy, para ver una réplica, hay que ir curiosamente al original, en la trasera habanera del hotel Cohiba, donde permanece intacto el original caserío que hubo de abandonar así se lo mangó la revolución. En la calle Ocho sigue Juancho, que no está del todo mal y es lugar en el que uno puede reparar el estómago herido por tanta hamburguesa y tantas french fries de bote.

 

Hablando de hamburguesas: la más sugestiva, no sólo por la calidad de su carne, la ofrece el célebre News Cafe, en Ocean Drive, la calle más famosa de Miami Beach, esa que sale en todas las películas poblada por muchachas siliconadas y efebos de pantalón ceñido y corto. Coches fastuosos, la mansión de Versace y el tránsito incesante de horteras y exquisitos hacen de esta calle un espectáculo recomendable a pie de playa. En el News Cafe, además, puede comprar prensa española y saborear unas patatas fritas particularmente superiores a las que ofrece cualquier lugar del entorno. Si la época no es de calor agobiante, resulta muy recomendable sentarse en la terraza y entretenerse con el desfile de unos y otras.

 

En el mismo Beach, por no salir de él, hay un par de alternativas más, aunque la principal, Prime One Twelve, será objeto de capítulo aparte. Perpendicular a Collins Avenue, paralela principal de Ocean Drive, se encuentra el tramo peatonal de la calle Lincoln. Allí proliferan algunos restaurantes de buena voluntad e impredecible acierto, pero es un paseo divertido y una calle con animación indiscutible. Algún italiano de la zona es aceptable.

 

En la punta del South Beach, donde acaba esa franja larga de hoteles y barcos que es Miami Beach, tiene su asiento el tradicional y múltiple Smith and Wolensky, cadena de comederos de carne de particular prestigio. Ya saben que la carne norteamericana es excelente, aunque la cocinen de forma que no aprovecha al máximo sus excelencias: no la calientan –por dentro queda fría si a uno le gusta poco hecha– y no la salan debidamente. Se trata de pedir que la cocinen rear, filetearla y pedir que le echen sal y la pasen un poco. Así queda excelente. Smith and Wolensky es un clásico con buena bodega y con una terraza imponente. Si quiere otro clásico de elegancia contrastada no deje de visitar The Forge, en la calle 41, siempre sin salir del Beach: selecto, afrancesado, con excelente producto y mejor bodega. No es mala opción; de hecho, a las estrellas les entusiasma. El cambio euro-dólar nos permite comer sin dejarnos media vida en la factura, con lo que la semana que viene hablaremos del downtown y de algunos lugares inolvidables.

 

Hace un puñado de años que Miami se ha convertido en perfecta cabeza de puente para acceder a los principales países de Hispanoamérica. En realidad, es la primera ciudad iberoamericana sólo afectada por las severas medidas de inmigración que han convertido su aeropuerto en un lugar desabrido para la escala intermedia. Es, por otra parte, bastante más española de lo que creemos. Todo Key Biscaine, península selecta que, como un apéndice, se desprende del Downtown de la ciudad, está ocupado por los muchos españoles que trabajan y negocian en la ciudad de la calorina y la humedad de agosto, el agrado de noviembre y los tres días, tres, de fresco en enero. Locos por encender una chimenea, la semana en la que es necesario un chaquetón en Miami, los lugareños se llaman unos a otros y organizan cenas al calor de la llama... aunque tengan que poner el aire acondicionado. Pero decía que así como North Miami Beach es preponderantemente judío, Pequeña Habana –calle Ocho– y Hialeah son enteramente cubanas, en Cayo Vizcaíno tiene más posibilidades de encontrarse españoles que en cualquier Gran Vía de nuestro país. Y la proporción aumenta, ya que el cambio del dólar y la crisis hipotecaria hacen que comprarse un pisazo en Miami sea mucho más barato que hacerlo en cualquier ciudad española. Carlos Santamaría, el más prestigioso agente de la ciudad, español de Madrid con treinta años de residencia en Florida, me enseñaba la última venta realizada la semana pasada: piso de ciento treinta metros, con veinte de terraza, en la selecta Brickell Key, frente al mar, doscientos mil euros. El tipo los necesitaba y lo vendía ya. Así cada día hay más. Y la obra nueva está a unos precios que hacen que cada día más gente se deje unos euros en aquel territorio en el que todos hablan español.

 

Si están en ese trámite, hablen primero con Santamaría (Total Consulting, carlossantamaria@bellsouth.net) y luego comparen. Pero esto va de comer, no de vender pisos. En el Downtown, elegante y sugestivo fragmento de la ciudad a caballo entre lo residencial y lo empresarial, se dan cita dos lugares, a pocas cuadras uno de otro, en los que se degusta la auténtica carne de la siempre suculenta América del Norte. The Capital Grille es, junto a The Forge, el más sugestivo restaurante de Miami. Madera antigua, cuero viejo y camareros con bata de crudillo sirven una variada carta con más variada bodega y con estupenda coctelería en un elegante y casi neoyorquino ambiente. Carne excepcional. Como excepcional es la de Morton´s, un poco más allá en la misma Brickell Avenue. Morton´s es una cadena que está en los mejores lugares de Estados Unidos (The Capital Grille, también: tiene su base en Atlanta, donde si algún día van no dejen de comer en Bone´s Restaurant, dicho sea de paso) y que hace del buen servicio y la calidad del producto una seña de identidad. Si le cuentan que en los buenos hoteles de la zona –Marriot, Four Seasons– se come muy bien... no hagan mucho caso. Vale la pena comer en el Azul del hotel Mandarín por lo romántico del ambiente y la transitoriedad de la comida, pero deje de contar. El hotel Biltmore, al que no falto jamás, clásico entre los clásicos, casa de Al Capone, reproducción de la Giralda, la piscina más grande, antigua, distinguida e inverosímil de todos los hoteles del mundo, tesoro de Coral Gables es un ajardinado y apaisado barrio –municipio en realidad–, constituido por una mezcla de casas coloniales, españolas y americanas, que resulta extraordinariamente atractivo. A sus puertas se encuentra The Miracle Mille, algo ostentoso nombre para una avenida en la que se halla un lugar imprescindible del que les hablaré la semana que viene: Houston´s, la relación calidad-precio más completa del condado. En una semana se lo cuento.

 

Houston`s, como les dije la semana pasada, es, indudablemente, una excelente elección. Dos son las posibilidades: en Miracle Mille (Coral Gables) o en la calle 125, cerca del impresionante Adventure Mall, el centro comercial más completo de todo el condado, donde toda tienda es posible, donde la distracción está garantizada. Ambos están diseñados con un acierto escénico sin discusión, siendo el segundo, el más lejano del centro, el más atractivo. Ideal para una cena con magnetismo, la cocina de Houston`s trabaja a la vista del cliente y maneja la parrilla y el sushi con un gran decoro. La relación calidad-precio es ejemplar y no habrá de resultar cansino el rato pasado en cualquiera de sus mesas. Si les gusta el pescado, díganles que les preparen uno a sus brasas de leña y carbón, a ser posible sin mantequilla: verán que es excelente. Excelentes son, si les gustan, las Baby back ribs, pequeñas costillas de cerdo ahumadas, asadas a la leña y bañadas con salsa barbacoa. Probablemente, las mejores que he probado, acompañadas de excelentes patatas fritas. No se arrepentirán. Si les gustan las ensaladas ciclópeas, tendrán oportunidad de saborearlas en varias presentaciones. A mí me parecen un elegante combinado de diferentes tipos de césped, pero allá cada cual –a Mariló Montero, sin ir más lejos, le enloquecen–. En lo de las Baby back ribs, hay muchas opiniones y discusiones: mi querido Alfonso Ordovás, empresario madrileño que tuvo el valor de montar una fábrica de tortillas de patata en pleno Miami y que hubiera resultado un cañonazo de no haberle dejado tirado la aerolínea Delta Airlines, es un forofo consumado de Fuddrockers, donde la calidad es ciertamente curiosa. Yo elegiría Houston`s, pero allá ustedes.

 

Dos cosas de Miami Beach que me han pedido los lectores que amplíe de semanas anteriores. Cuando les señalaba que la calle Lincoln, en su tramo peatonal, era un lugar agradable para dar con algún restaurante italiano, no les señalé que el más interesante puede ser Spris, en el 731. Y si quieren un buen, excelente, restaurante argentino, no dejen de sentarse en Baires Grill, en el 560 de Washington Avenue, también en la playa. La carne es suprema y la manera de prepararla se asemeja a la nuestra.

 

Pero el gran pelotazo del momento en Miami es Prime One Twelve, en el 112 de Ocean Drive, South Beach, en el bajo del estupendo y coqueto Browns Hotel. No dejen de reservar mesa –más ambiente de noche que al mediodía– y probar su espectacular Kobe beef hot dog, o sea, perrito caliente de carne de Kobe, del grosor de una caña de lomo y de una largura de un par de palmos. No exagero. Excepcional. A la parrilla –pidan que no lo unten con mantequilla, eviten detritus siempre que puedan–, con pan adecuado y mostaza de calidad es un bocado exquisito. Las papas fritas espolvoreadas con trufa blanca no son ninguna tontería. Y el resto de la carta, tampoco. La gente más chic se da cita en ese simpático ambiente; no se los pierdan, todos muy americanos, muy cool, con muchas ganas de verse.

 

No es el único restaurante de hotel art decó con nombre y fachada en Ocean Drive: en el muy de moda hotel Delano puede cenar en Blue Door: su plato más famoso, unos raviolis rellenos de cangrejo y vieiras que se consideran lo más de lo más en el Beach. Otro de los que mola es Chef Allen, la casa de Allen Susser, creador de moda por aquello de la comida del Nuevo Mundo, que es un divertimento que está bien para Miami pero que en Madrid, por ejemplo, no pasaría de ser un buen restaurante. Sin embargo, su mero con pistachos y mango gusta regularmente. Elegante y gustoso es Caffe Abracci, en la calle Aragón de Coral Gables, restaurante italiano de cierta altura donde se dan cita no pocas comidas de negocios. ¿Y qué más? Pues muchos, pero con tres entregas creo que es suficiente. Normalmente no se suelen pasar en Miami más días de los que tardaría en completar esta serie de consejos. Aplíquese y, por demás, arriésguese y descubra lugares que aconsejarme a mí, que, evidentemente, no los conozco todos. Y disfrute de una ciudad sorprendente, cálida –no saben cuánto– y acogedora. Buen apetito.

 


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Comentarios 5

23/11/2014 14:14:01 Gabriel
22/10/2009 12:51:12 Rafael
22/04/2009 12:21:26 ALFONSO JUAN MARTIN SOUSA
07/03/2009 13:35:16 Montse
18/11/2008 22:48:51 Raul Barco
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Azul del hotel Mandarín
Baires Grill
Blue Door
Bone´s Restaurant (Atlanta)
Chef Allen
Hotel Biltmore
Houston's
Marriot, Four Seasons
Morton´s
Prime One Twelve
Restaurante Casa Juancho
Restaurante Idea´s
Restaurante News Cafe
Restaurante Prime One Twelve
Restaurante Smith and Wolensky
Spris
The Capital Grille
The Forge

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