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23 de marzo de 2015

El culebrón Carlos Herrera

Tras el portazo de Onda Cero... 

Ahora, ¿Cope sí o sí?

Mis mayores me enseñaron que lo importante –en periodismo- no es tanto dar la noticia el primero, cuanto darla bien. Por eso todo lo que se ha ido publicando en torno a los cambios de programación que la radio avanza para la Temporada que viene (¡y todavía faltan dos EGM’s de ésta…!) guarda, en algunos casos, muy poca relación con la realidad. Los hechos, cuando se vayan produciendo, confirmarán las fuentes de unos y la intoxicación de otras. No es mi tarea, desde luego, criticar a nadie. Cada uno sabe perfectamente dónde juega y qué se juega… 

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Carlos Herrera, el 'bon vivant' de la radio española...  
En este contexto de permanente marejada en el sector, la radio española ha registrado varios movimientos de tierras en los últimos años, provocados por la salida de nombres muy destacados, que ya figuran con mayúsculas en la reciente historia del medio, que abrieron las puertas a nuevas generaciones. Formas de hacer radio que han pasado a la historia, sin duda dejando huella, pero que han sido superadas por otras escuelas, ni mejores ni peores, simplemente diferentes. Más pegadas a los nuevos tiempos.

Cuando Iñaki Gabilondo y Luis del Olmo abandonaron el micrófono del día a día, y dejaron de encarnar, y de liderar, una manera de hacer radio, heredada de los ochenta (¡y los setenta!), la radio no tuvo más remedio que refrescarse… actualizarse con profesionales formados en otro tiempo, con otras referencias culturales e incluso otra manera de hablar. La llegada de Carles Francino al ‘Hoy por Hoy’(que nunca debió abandonar) constituyó un auténtico hito en la reciente historia de la radio española. Todavía son muchos los que siguen echando de menos a Iñaki en las mañanas de la SER, pero ni siquiera el arquitecto canadiense Frank Gehry, por poner un ejemplo ajeno al medio, un auténtico revolucionario de su oficio, lograría ser original siempre, sin caer en su propia repetición.

Los tiempos cambian, y la radio no hace más que adaptarse. Matías Prats padre tuvo su tiempo. Joaquín Prat el suyo. E Iñaki Gabilondo disfrutó (y nosotros con él) del suyo. Ahora es tiempo de otras voces… De otras formas de pensar. De otros esquemas mentales. Pero de los mismos formatos…

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  Su sentido de humor, aplicado a la vida, es proverbial, y muy apreciado por sus oyentes
Ésta –la de la repetición incesante de los formatos- es una cantinela que achacamos a la radio profesionales que hemos trabajado en ella durante muchos años. Nos llaman profesionales “de largo recorrido”, lo que quiere decir –digan como lo digan- que tenemos muchos años encima y hemos vivido, hecho y escuchado, mucha radio. Es así, sin más ambages que dulcifiquen la semántica. Para qué negarlo. Sin embargo, esos mismos formatos han hecho que la radio se mantenga fuerte en nuestro país. Que sobrevivan a sus profesionales y que sirvan de escenario rutinario a tantos cientos de profesionales, pertenecientes a distintas generaciones, que coinciden a pesar de todo en el mismo paisaje radiofónico español y han ejercido con pasión, y eficacia, en el medio.

Cuando horas después de recalar Luis del Olmo en la Cope, procedente de RNE, donde se había despedido de Fernando G. Delgado, entonces director de la radio pública, para ganar más dinero (nunca lo negó), sufrió un cólico nefrítico que le alejó del micrófono varios días, quien se hizo cargo de “Protagonistas” fue un joven tan alto como él, veinte años más joven, que le había conocido con trece haciendo el programa “La Nueva frontera”. Se llamaba Carlos y se apellidaba Herrera. Ahí nació otro mito de la radio española.

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Una de las puertas se le ha cerrado ya.No podían aguantar más su indecisión  
Años más tarde, Carlorrera llegó a la SER de (Jesús de) Polanco, y sustituyó también a Iñaki Gabilondo varios veranos. De los dos, del ponferradino y del donostiarra, Herrera se llevó algo, como si de un roba almas se tratara. Como reconoce en su blog el propio Herrera, “Luis ha sido siempre como un hermano mayor (para mí): me ha enseñado, me ha ayudado, me ha tenido a su lado, me ha protegido, me ha querido… Nos tenemos una lealtad recíproca absoluta”. Sobre Iñaki la admiración es similar. Pero su procedencia, y sus referencias culturales, están más próximas a del Olmo que al vasco. Carlos Herrera, en sus orígenes, prioriza la radio de espectáculo, frente a la radio informativa, al contrario que Iñaki. Pero en los dos géneros, hoy en día, se mueve con soltura, aunque la credibilidad de uno y otro es diferente en cada ámbito que reúne la mañana.

A Carlos Herrera se lo llevó Javier González Ferrari, su amigo y gran valedor, a RNE para ocuparse de las mañanas, en 1997, después de pasar dos años en Canal Sur Radio y antes en Cope y SER. Y levantó la audiencia hasta casi duplicarla. Cuatro temporadas más tarde, fichó por Onda Cero, para ocuparse primero de las tardes, porque las mañanas las lideraba Luis del Olmo. Cuando éste volvió a hacer las maletas para poner en marcha su ilusionante, pero fracasado, proyecto de Punto Radio, Carlos Herrera asumió las mañanas con su “Herrera en la Onda” (septiembre de 2004).

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Javier G. Ferrari ha quedado tocado en esta negociación. El hombre que más ha luchado por la continuidad de Herrera.  
Desde entonces, millones de oyentes de radio han oído su voz en todas las frecuencias de radio más importantes del país. “Por si acaso la última siempre es la mejor” –me dijo en Sevilla-. Su marca está conformada por su tono inconfundible, su timbre tan embaucador, su fina ironía y sus ideas tan claras…, tanto que por ahí se ha producido el desencuentro con una casa en la que ha estado muy a gusto, pastoreado por un Javier González Ferrari que sabía que “al líder” había que tenerle contento, aunque no ha podido controlarlo todo…

El contexto fue cambiando. Onda Cero se convirtió en el microuniverso ideológico ideal por el que apostaba el desaparecido José Manuel Lara: una cadena de radio caracterizada por la variedad de pensamiento, donde Herrera podía liderar las mañanas y criticar a los socialistas y, por la tarde, Julia Otero podía defenderles. Todo en la misma cadena, sin necesidad de cambiar de dial. Lara amplió esa política de la dispersión ideológica a la televisión cuando compró La Sexta y decidió mantener las dos líneas de pensamiento, como principal argumento empresarial para atraer público de uno y otro lado del arco ideológico de este país tan vehemente siempre.

A Carlos Herrera le hubiera gustado echarse al monte más de una vez, pero no podía hacerlo porque le obligaba la fidelidad a una marca que, paradójicamente, le oprimía cada vez más, y le hacía sentirse incómodo, no sólo por las críticas que recibía su ex mujer, Mariló Montero, en La Sexta, sino por las que concentraba él mismo, directa o indirectamente. Carlos es sin duda un hombre de fidelidades. Pero si esas mismas fidelidades se fracturan del otro lado, él se considera liberado del compromiso.

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  Una única voz y muchos rostros, éste es Carlos Herrera
Es lo que ha ocurrido en este episodio donde el almeriense, criado en Mataró, fue reconvenido varias veces, y no con los mejores modos, por los jefazos de Atresmedia, a pronunciarse “a la mayor brevedad posible” sobre su postura de aceptar o no la oferta que la Cadena de Ondas Populares de España (Cope) le hizo ya para la Temporada 2013-2014 y que el propio Lara y Silvio González, CEO, se apresuraron a cortar de raíz porque Herrera seguía teniendo su contrato en vigor con la cadena de San Sebastián de los Reyes. Y se lo recordaron. ¡Vaya si se lo recordaron! Éste fue, tal vez, el principio del desencuentro. Cuando se destapó la batalla de los cuchillos.

Ese “aviso a navegantes” que recibió Carlos Herrera por parte de su jefes en Atresmedia, que hizo recular a la Cope, y a él postergar la decisión a mejor ocasión, no gustó nada al promotor de ‘Los Fósforos’. Poco podía hacer Javier González Ferrari, salvo intentar apaciguar el fuego, sin mucho éxito, pese a que al principio de esta batalla apostaba, seguro, por la continuidad de Herrera al frente de las mañanas de Onda Cero.

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Carlos Alsina y Juan Ramón Lucas para sustituirle, partiendo la mañana. Cualquiera de los dos podrían asumir toda la mañana. Uno de ellos ya lo ha hecho, con éxito, en RNE.  
Ahora, esos mismos jefes que le leyeron la cartilla a Herrera han movido ficha. Si tú no te pronuncias, lo vamos a hacer nosotros. “El que da primero, da dos veces” –dice el refranero español-. Y parece que ésta ha sido la estrategia puesta en marcha por el staff de Atresmedia: prescindir unilateralmente de Carlos Herrera (su contrato finaliza esta Temporada –en junio- y no ha sido renovado) y presentar a sus nuevas voces: Carlos Alsina y Juan Ramón Lucas, como los nuevos responsables de la mañana.

Por si había alguna duda, los responsables de Atremedia han arrojado a Carlos del templo.  Es cierto que el almeriense lleva mucho tiempo deshojando la margarita y que no terminaba de decantarse por la suculenta oferta de la Cadena de los Obispos, frente a la rutina de Onda Cero, pero ahora ya no cabe vuelta de hoja, ni regreso al pasado. De momento, lo que puede afirmarse con rotundidad es que Carlos Herrera no volverá a las mañanas de Onda Cero en la Temporada 2015-2016. Si cabía alguna posibilidad de que prolongara su vinculación con Atresmedia, por pequeña que fuera, han terminado por barrerla.

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  Teatro Calderón de Valladolid a rebosar con Carlos Herrera y su troupe
¿Quién tenía más que perder en esta historia? El nombre de Carlos Herrera, a estas alturas de la película, está mucho más por encima, en los títulos de crédito, que el león de la Metro Goldwyn Mayer. Su valor en el mercado es tan alto que justifica el precio que pretenden pagar por él. No sé si serán  ocho millones de euros, como afirmó PR Noticias, y se ocupó de desmentir el propio Carlos a través de su cuenta de Twitter; o seis, como rebajó días después el diario “El Mundo”. Pero en todo caso, no es un dinero que vaya a ingresar en su cuenta corriente, sino en la de su empresa, que se encarga de pagar a su equipo de colaboradores. El mismo modelo que estableció en el mercado su maestro Luis del Olmo y que se negó a suscribir Iñaki Gabilondo.

Ahora Carlos tendrá libertad ¿absoluta? para criticar a quien estime oportuno desde el púlpito de la Cope. Podrá ser más fiel a su ideario. Pero en la negociación trata de lograr la bula papal frente a la Consultora Radio Intelligence que parece marcarlo todo con su púrpura rosada. A estas alturas, con el recorrido acumulado por Carlos Herrera, con su intuición transformada en ciencia, con su escatología catártica colectiva, con su savoir faire, tiene mucha más experiencia en el oficio que todo el cuadro de asesores de la consultora sueca.

 
Su foto de perfil de Twitter  
No es fácil el reto de Carlos. Sobre todo porque intenta reeditar el trasvase de oyentes de una cadena a otra, como cuando Del Olmo se fue de RNE a Cope, que se los llevó; o García emigró de la SER a Antena 3 Radio, que se los llevó. Pero el ponferradino lo intentó de nuevo en su paso de Cope a Onda Cero, y no lo logró en la misma medida y, en última instancia, intentó repetirlo de Onda Cero a Punto Radio, con peores resultados… sobre todo porque quien le sustituyó en la cadena de Atresmedia fue Carlos Herrera. Y muchos se quedaron. ¡Claro!

Ahora lo veremos. “Los Fósforos” harán la maleta con él. De esto no hay duda. Pero no sólo de hooligans viven las estrellas de la radio. Hay quienes mantenemos que existe la fidelidad a la marca por encima de las personas. Ahí está Paco González y su “Tiempo de Juego”, y el ‘efecto rechazo’ que provoca la cadena de los obispos en muchos de sus antiguos oyentes en la SER. Pero la marca Carlos Herrera es tan poderosa, hoy por hoy, que me reservo mi opinión hasta ver los resultados del EGM, tan denostado y criticado por el propio Herrera y que ahora, paradojas, resultará determinante para certificar su éxito o fracaso en esta nueva aventura que emprende, que constituye “su último cartucho”. Ahora deberá someterse al EGM, le guste o no.

 
Herrera pertenece a un tiempo, a un escenario, muy próximo al de sus coetáneos Gabilondo y Del Olmo, próximo en fuentes, próximo en maneras, y próximo, si se me apura, en oyentes. De hecho “Herrera en la Onda” no es un programa moderno en su aspecto, acorde con los nuevos tiempos, pegado al nuevo lenguaje surgido de los Social Media. El propio Herrera representa a un tipo de español todavía reticente a los inevitables avances que está trayendo –e imponiendo- esta nueva realidad virtual a los medios de comunicación y que intentarán hacerle ver los consultores suecos instalados en Cope, pese a que le gusta alardear con frecuencia de las tecnologías y gadgets que utiliza. 

Herrera hace programas de radio para gente mayor. Por eso yo me siento cómodo con él (siento reconocerlo por la parte cronológica que me toca…) y mi hijo nunca le escucharía motu proprio. Tal vez el techo que cree haber alcanzado en Onda Cero tenga que ver con este aspecto, tan marcado sobre todo en la radio pública, donde también –recordémoslo- triunfó de calle. Cope, en este sentido, es tierra de su cultivo, con un perfil de oyente maduro y entrado en años, que se transfigura y rejuvenece para escuchar los deportes con Paco González, Manolo Lama y el eterno joven Pepe Domingo Castaño. De ahí el interés que ha mostrado Carlos Herrera por seguir contando con Paco y sus muchachos, por la audiencia que puede sumarle a la incierta emigración de oyentes de Onda Cero a Cope que le sigan.

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  Dos grandes de la radio, con residencia en Sevilla: Carlos Herrera y Jesús Quintero, "El Loco de la Colina"
Carlos Herrera, ni él ni nadie, puede tener la seguridad de que sus oyentes le van a seguir en el camino emprendido. Tiene una intuición. Sobre todo quien la tiene es quien le contrata en condiciones tan ventajosas, cuando la casa atraviesa por unos momentos angustiosos, con salidas de profesionales veteranos de la redacción, que han diezmado la motivación de sus trabajadores. Algo parecido ocurrió –salvando mucho las distancias- con la llegada de Pepa Bueno a la SER, para sustituir a un Carles Francino que se despidió con su mejor EGM hasta entonces. 

Carlos quiere contar con su equipo de confianza. José Antonio Naranjo es su hombre en punta. Su ariete. Y estará en Cope. De lo contrario no podría desembarcar el almeriense. Sabe perfectamente que su éxito es la suma de los demás, de quienes le han seguido en esta aventura desde tantos años atrás. Carlos es de la vieja escuela, de ésa que sabe apreciar la casi siempre inapreciable labor del equipo, trascendental en el éxito de un programa.

¿Le impondrán los temas a Carlos en Cope? ¿Dirigirán sus pasos los consultores? ¿Le conminarán a ser menos escatológico en la antena, por decoro y respeto con sus oyentes más puritanos? ¿Le orientarán en torno a los invitados que puede o no puede traer a su programa, en función no sólo de su ideario sino también de su atractivo e imán mediático? Las preguntas se agolpan en mi imaginación y a todas ellas, por lo general, me respondo a mí mismo, conociendo a Carlos, que no, que su personalidad e independencia estará por encima, pero también es cierto que al final, quien manda es el patrón, el que paga. ¿Carlos Herrera se comprometerá a lograr unos resultados en un determinado plazo? No creo que se cumplimente por ambas partes un contrato vacío, sin cifras ni aspiraciones. La Cope querrá ver resultados y Carlos querrá ofrecérselos. Y me consta que se dejará los cuernos por intentarlo. Pero las incertidumbres son muchas, y variadas. Complejas.

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Carlos Herrera, Roberto Gómez y Antonio Jiménez, los tres pasaron por la SER. Eran otros tiempos...  
Es cierto que la Cope, ahora, reforzada en su red de emisoras por los postes alquilados a Vocento (propiedad de Punto Radio) se ha revalorizado y puede enfrentarse al líder –la SER- casi de igual a igual. Pero la superioridad de repetidores no lo es todo. Ya lo hemos visto con el deporte, que no termina de arrancar; al menos el EGM no lo certifica, pese a los saltos (algo incomprensibles) de audiencia que refleja en algunas oleadas. Carlos Herrera firmará (ya no hay retorno a Onda Cero, acaban de cerrarle las puertas…) por una Cope mucho más potente que la que dejó. Y puede pensar que “ahora sí, puedo ganar al líder”. Personalmente, y no hay que ser un lince para verlo, creo que Herrera les va a venir mucho mejor a los obispos que los deportes liderados por Paco González. En este caso, sí existe coherencia ideológica, ideario común, aunque Carlos no es un tipo ortodoxo en casi nada. Y es muy celoso de su independencia. Y además, lo puede ser.

El perfil del oyente de Cope está próximo a su manera de pensar. Pero tampoco creo que hay que confundir los términos. Carlos Herrera va a fichar por la Cadena de Ondas Populares Españolas, no por Radio María, la evolución subsiguiente de la presencia de la Iglesia Católica en el paisaje radiofónico patrio. Todas las casas, por muy a gusto en que nos encontremos en ellas, tienen sus ventajas y desventajas. Pero Carlos parte de una extraordinaria situación: ya ha pasado por Cope en otro momento, y sabe cómo piensan los obispos. Y como decía en un anterior post, no son ya los tiempos de Juan Pablo II, o de Antonio María Rouco, sino los del Papa Francisco y del nuevo arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, y de Ricardo Blázquez, presidente de la Conferencia Episcopal, proclamado hace poco nuevo Cardenal del Colegio romano.

 
Carlos haciendo el Camino de Santiago. Su bitácora era Twiter..  
La estabilidad que proporcionará Carlos Herrera a las mañanas de Cope traerá muchos beneficios a esta casa, no sólo por la suma de ambas marcas, lo que redundará en beneficio de la influencia, la notoriedad y el posicionamiento, sino también –y sobre todo, seguro que piensan los responsables de la cadena- en términos de audiencia. Una mañana fuerte garantiza un día más fuerte. Las audiencias se suceden de unas horas a otras, de unos programas a otros. En Onda Cero, como consecuencia de las diferencias ideológicas entre profesionales y tramos, conozco gente entusiasta seguidora de Carlos Herrera, pero críticos con Julia Otero, y viceversa. Existen miles de oyentes de la SER que prefieren a la gallega/catalana, frente a Carles Francino, por ejemplo. Y eso que la cadena de Prisa sí practica la coherencia de marca.

La Cope es coherente en toda su programación. Quien se acerca a ella ya sabe lo que se va a encontrar. El caso de Onda Cero podría entenderse, de alguna forma, como un error estratégico. Otra cosa sería si Atresmedia ofreciera también, como lo hace en televisión, dos ofertas radiofónicas: Onda Cero por un lado y La Sexta Radio, como se ha avanzado en algunos mentideros. Una de centro derecha, la primera y la segunda de centro izquierda. La cadena de los obispos es la que más fidelidad logra de sus oyentes. Esto quiere decir que quien oye “La Mañana”, continúa oyendo el informativo “Mediodía Cope”, luego “La Tarde” con Ramón García y terminará el día, con toda probabilidad, escuchando a Juan Pablo Colmenarejo en “La Linterna”. La fidelidad se produce a una emisora: la Cope. Ni siquiera la SER disfruta de tanta fidelidad.

 
  Con Pedro Rollán y José Antonio Naranjo, su mano derecha en un plató de Canal Sur TV. Dice en su Twiitter: "Mi casa de mi corazón. 25 años"
Son muy importantes las sinergias. Y me consta que en Cope están utilizándolas como elemento estratégico, aunque no siempre les produzca el efecto perseguido (y me refiero básicamente al deporte). Está claro que durante mucho tiempo el líder ha marcado el paso, no sólo de sí mismo, sino también de la competencia. Todos se miraban en la SER y querían utilizar sus mismas armas. Pero no es tan sencillo, por más estudios y análisis de campo que se hagan.

Tras la marcha de Iñaki, la cadena de Prisa apostó por Francino. Y funcionó. Mantuvo la misma estructura de una mañana, un comunicador. Pero, sin venir a cuento (las audiencias eran sólidas y el trabajo del catalán magnífico) le apearon de las mañanas y le confinaron a las tardes, donde ha vuelto a mostrar que tiene recursos y flexibilidad para adaptarse a situaciones –y necesidades- diferentes. Y la SER decidió partir la mañana, regresar al statu quo anterior a la llegada del ”Hoy por Hoy” de Iñaki Gabilondo. Pepa Buenoy Gemma Nierga se han repartido el programa y la responsabilidad.

La Cope, tras la experiencia fallida de un Ernesto Sáenz de Buruaga, con recursos radiofónicos limitados, introdujo a Javi Nieves en el tramo del magacine, trasladando (copiando) el modelo de la SER de partir las mañanas. Tras su marcha, Ángel Expósito le relevó en el primer tramo. Pues bien, la que faltaba –Onda Cero- ha vuelto a copiar al líder y a anunciar que Carlos Alsina y Juan Ramón Lucas se repartirán la mañana como buenos amigos, en los mismos tramos horarios que la competencia.

 
Carlos Alsina esperaba la baja de Herrera. No hubo mucho feeling entre ellos  
La pregunta que me hice el otro día, y compartí, en Twitter es ¿por qué se ha producido esta regresión en los formatos –me refiero a la partición de la mañana-, si hablamos en términos cronológicos? ¿Por la adecuación a los nuevos tiempos? ¿Por seguimiento –una vez más- de la política marcada por el líder? ¿Por falta de profesionales que puedan asumir el tramo matinal completo? ¿Por diferenciar más claramente el tramo informativo del magacine?

La profesora de radio de la Universidad Pontificia de Salamanca, Chelo Sánchez Serrano, me comentaba a través de Twitter que el formato ómnibus de las mañanas ha pasado a mejor vida, argumentando que “eran otros tipos y han funcionado en su tiempo. ¿Ahora? Y sobre todo ¿mañana? Cambios consumo y medición”. Como siempre, la visión inteligente y ajustada de la profesora Sánchez Serrano marca pautas. Pero mi pensamiento, aún reconociéndome también en las palabras de mi colega, se acerca más a la cuestión personal/profesional. Da la impresión de que sólo Carlos Herrera es capaz de asumir la mañana completa con eficacia. Y no estoy en absoluto de acuerdo. Lo ha demostrado Francino. Y lo podrían corroborar, no tengo ninguna duda, Gemma Nierga o Ángel Expósito que, de hecho, es lo que hace: alternar el tono informativo y el magacine prácticamente ‘cada segundo’ de su tiempo de radio (algunos diríamos, ¡como la vida misma!). Juan Ramón Lucas ya lo ha hecho en RNE, y con muy buenos resultados. En este último caso, al parecer concurre otro elemento contractual, y es el derecho de tanteo de Carlos Alsina a ocuparse de las mañanas. Estaba esperando, por tanto, a que el almeriense se marchara…

 
  Juan Ramón Lucas, llamado a formar parte del club de las estrellas de la radio, con personalidad propia. ¿Representa la continuidad del modelo?
Es perfectamente lícito aspirar a mejorar posiciones en la casa en la que uno trabaja. Alsina no sólo no lo ha ocultado, sino que parece, por las informaciones publicadas, que lo exigió en  su contrato, negociado desde la fuerza de una oferta de Punto Radio en 2008 que le lanzó Luis del Olmo y que Ferrari consiguió desactivar in extremis, ofreciéndole al director de “La Brújula” unas condiciones contractuales muy mejoradas, tanto que provocaron envidias entre otros comunicadores de Onda Cero.

En este mismo sentido, Ángels Barceló nunca ha ocultado su aspiración, insisto, lícita, a ocuparse del “Hoy por Hoy” en la SER. De hecho su nombre ya ha estado situado varias veces en las quinielas que acostumbran a hacer algunos confidenciales que se equivocan en sus fuentes, o tratan de intoxicar. Y lo curioso es que vuelve a estarlo, pero éste es otro tema…

RNE, mientras tanto, permanece ajena a esta moda, marcada por el líder, manteniendo a Alfredo Menéndez al frente de sus mañanas de la radio pública.

 
Pepa Bueno, Antón Losada y Carlos Herrera, competidores sí, pero también amigos, ¿por qué no?  
Carlos Herrera volverá a ocuparse de la mañana entera, aunque es posible que relaje su incorporación, para ganar algo en calidad de vida. El de Almería tiene claras sus prioridades y entre ellas, que la vida es mucho más que trabajo. Y le alabo el gusto. Esto es algo a lo que conduce sumar años y darte cuenta de que el crédito se va agotando poco a poco… Ese mismo crédito es el que ahora se le está apagando a Carlorrera, porque Onda Cero ya le ha cerrado la puerta –más bien le ha despedido con un portazo- y la Cope está cansada de esperar tanto. La decisión (¿ultimatum?), en abril. ¿Cope sí o sí? O... año sabático?


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