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12 de mayo de 2001

Tiempo de dignidad


Dobla las esquinas un viento lento, remolón; arrastra una calderilla de hojas, de restos de propaganda electoral. Trae voces repetidas, fraseología conocida, vítores de salón, murmullos de cuello alzado. Dos calles más allá acaba de finalizar la campaña.

Se pregunta Ibarreche si Aznar respetará los resultados del domingo. Me pregunto yo: ¿los respetará Ibarreche?, ¿los respetará Arzallus? Me pregunto por la suerte de todos los vascos que tendrán que dejar su tierra si vencen los nacionalistas. Me pregunto por lo que le pasará a los que, habiéndose significado en pequeñas poblaciones, elijan quedarse. Me pregunto por Felipe González y su rictus dolorido, contraído, sin atisbo de la grandeza que creí haberle conocido. Un importante cargo autonómico socialista seguía insistiéndome en que había que contar con el PNV para gobernar. Vive en Sevilla, pero parece vivir en Estocolmo. Me pregunto dónde tendrán que meterse Rosa y Nicolás si eso acaba siendo así. Me pregunto por la excusa que dará este gobierno actual por seguir gobernando, en el caso de que los necesite, con los votos de ETA. Me pregunto por el futuro de Izquierda Unida si las previsibles actuaciones de Madrazo y Llamazares dan el triunfo a las «tesis soberanistas». Me pregunto por la vida cotidiana allá arriba a partir del lunes 14: ¿cuántas heridas ya no podrán cerrarse? Garzón ha ilegalizado a los hijos de los Otegui, terroristas sin recato, canallas alevines, y el bloque de PNV-EA está molesto, contrariado por haberles tocado a sus niños. Me pregunto cuantos hijos de «nacionalistas moderados» militan en la rama juvenil del terror.

La dignidad sólo tiene un camino, desgraciadamente. La esperanza sólo tiene un armario en el que buscar ropaje para estos tiempos. Es la ruta que marca la Constitución, la que encarna Jaime Mayor, la de Nicolás Redondo. Por ahí y sólo por ahí podrá aquella tierra confusa desembarazarse de la palabrería sangrienta de los que creen que las naciones recién inventadas justifican tanta muerte.


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