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20 de mayo de 2020

Entrevista: Daniel Lacalle

Libro: "Libertad o Igualdad"
Autor/s: "Daniel Lacalle"

"En esta crisis ha funcionado bien hasta ahora la colaboración publico-privada"

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COPE

Hoy Daniel Lacalle nos presenta su nuevo libro "Libertad o igualdad" - Por qué el desarrollo del capitalismo social es la única solución a los retos del nuevo milenio -

Daniel Lacalle Fernández  es un economista español. Trabaja como gestor de inversiones y ha sido profesor de economía. Es autor de varios libros de divulgación económica publicados por la editorial Deusto, así como columnista y colaborador en varios medios de comunicación en línea y televisivos. Ideológicamente suele definírsele como liberal conservador, próximo pero no afiliado al Partido Popular.

Igualdad y libertad son principios fundamentales de la justicia. ... El enfoque aquí planteado es el de fortalecer la igualdad y la libertad, las capacidades reales de las mayorías sociales para definir un modelo social progresista y una sociedad más justa, especialmente en el ámbito educativo.

La clave de la prosperidad será por medio del capitalismo social. Custiones como la subida del impuesto a los ricos y la renta básica universal permanente son planteadas en esta entrevista

COMPRAR EL LIBROLa clave de la prosperidad por medio del capitalismo social
“El intervencionismo solo iguala a la baja, creando pobres”.

El capitalismo proporciona a todo el mundo más riqueza y mayores oportunidades, mientras que el socialismo y el intervencionismo fracasan sistemáticamente y empobrecen a quienes los padecen. Sin embargo, hay que reconocer que, en muchas partes del mundo occidental, las clases medias están perdiendo la fe en el capitalismo. Por suerte, estamos a tiempo de cambiar eso.

En su nuevo libro, Daniel Lacalle, uno de los economistas más reputados del mundo, explica nuestra economía de una manera directa, moderna y global, y subraya las virtudes del ahorro, la inversión y la innovación. Y al mismo tiempo, plantea cómo el capitalismo puede mejorar el bienestar general y no solo el de los que se aprovechan de los favores del Estado, el amiguismo o la captura de rentas.

Con una ponderada defensa de la libertad frente a quienes pretenden recortarla en nombre de nuestro propio bien, Lacalle va más allá de la defensa de un sistema económico y propone un verdadero modelo social basado en la responsabilidad, el mérito y la recompensa. Un modelo social más sólido que el que pueda promover cualquier forma de intervencionismo. 

EL IMPARCIAL

"El Gobierno busca convertir a la clase media en el cajero automático de sus veleidades estatistas"

Daniel Lacalle, doctor en Economía y escritor, se ha convertido en uno de los divulgadores más populares e influyentes en España. El autor publica 'Libertad o igualdad' (Deusto, 2020) con intención de "desmontar las falacias" y los "cantos de sirena" del socialismo.

Pregunta: El libro está escrito con voluntad divulgativa contra los ‘cantos de sirena’ del intervencionismo, el populismo o el socialismo. No es fácil en este momento, en el que parece que nos encaminamos hacia un mundo menos próspero a causa de la crisis desencadenada por el Covid-19.

Respuesta: Por eso creo que es tan importante este libro, para darle al ciudadano medio el argumentario contra los cantos de sirena del intervencionismo. El ciudadano medio necesita tener datos y evidencias de que hay muchos otros sistemas que funcionan. Además, el libro no trata de dar ninguna visión utópica ni ideológica. No se trata de ofrecer una especie de Xanadú ideal, sino de dar soluciones reales para que el ciudadano pueda argumentar en el día a día contra muchas de esas soluciones mágicas y propuestas falsas que nos presentan constantemente.

Por ejemplo, en España no se pude decir ‘empresario’. Se tiene que decir ‘emprendedor’. Yo quiero defender estas palabras, capitalismo y empresario, que significan crecimiento, empleo y prosperidad.

P: Desde el propio título se establece una disyuntiva entre libertad e igualdad. ¿Es una respuesta a las teorías de autores como Thomas Piketty?

R: Totalmente. En el libro, precisamente, hay un capítulo en el que explico todas las falacias del argumentario de Piketty o de autores similares como Paul Krugman. Además, con toda una serie de referencias a trabajos empíricos que han desmontado esa ideología falsa creada por Piketty para vender un estatismo absolutamente extractivo.

P: Usted usa el término capitalismo que, como sucede con el ‘cubismo’ o el ‘jipismo’,es un término acuñado por sus detractores. ¿Por qué usa esa palabra y no otras como liberalismo o economía libre de mercado?

R: Porque la recuperación de las palabras es importantísima. En el libro se utilizan la palabra capitalismo y la palabra social. Son palabras que se ha denostado por parte de la izquierda. La primera se ha utilizado con un objetivo completamente intervencionista y la segunda la ha robado la izquierda para las políticas más antisociales.

Por ejemplo, en España no se pude decir ‘empresario’. Se tiene que decir ‘emprendedor’. Yo quiero defender estas palabras, capitalismo y empresario, que significan crecimiento, empleo y prosperidad.

Precisamente, he puesto la palabra ‘social’ aposta para luchar contra el dogma de que si la usas a algunos les suena a socialista. No señor, la palabra social no nos la van a robar a los defensores de la libertad.

P: Le iba a preguntar por eso, por la palabra ‘social’, pero ya me contesta usted.

R: Está hecho con toda la intención de provocar. De provocar el intelecto, de provocar a la gente para que piense “¡anda!, que la palabra social nos la ha robado la izquierda para introducirla como adjetivo de todo lo más antisocial”. Debemos defender el capitalismo sin ningún tipo de vergüenza ni de preocupación porque es un sistema absoluta y totalmente social.

P: A pesar de que la palabra ‘social’ no le gustaba a Friederich Hayek, como se recoge en el prólogo de Alejandro A. Chafuen, aunque más bien lo que no le gustaba era su abuso.

R: Sí, Hayek decía que es una palabra que se usa con un significado contrario al que normalmente se utiliza. Justicia social en realidad no es justicia. Cuando alguien añade ‘social’ a ‘justicia’ lo que está defendiendo es la arbitrariedad política.

Yo he querido recuperar la palabra social para nosotros, los defensores de la libertad. La izquierda de Estados Unidos ha robado la palabra liberalismo. En Estados Unidos liberal significa izquierdista. Pues no, la debemos recuperar y por eso, como el libro se escribió en inglés primero, se utiliza la palabra ‘capitalismo social’ y ‘liberalismo clásico’, para recordarle a los ciudadanos estadounidenses y británicos que ‘liberalismo’ y ‘social’ son dos palabras que nos pertenecen a los defensores de la libertad.

P: Denuncia usted dos perversiones que a veces se asocian con el capitalismo: el amiguismo y el mercantilismo. ¿En qué consisten?

R: El amiguismo solamente puede existir en connivencia con el Gobierno. Ese concepto de ‘capitalismo de amiguetes’ no existe sin que el Gobierno lo promueva. Y el mercantilismo es una política gubernamental por la cual el Gobierno utiliza las empresas, sean privadas o semi-estatales para sus objetivos.

Ninguno de esos dos problemas, que yo creo que el ciudadano medio entiende, son factores definitorios del capitalismo. Son perversiones del estatismo.

P: Usted presenta la clase media como la principal creación del capitalismo y, asimismo, como el principal objeto de sus políticas fiscales. ¿Hay una voluntad de destruir la clase media?

R: No es que haya una voluntad de destruir a la clase media, es que hay una voracidad fiscal por parte de los gobiernos que cada vez consumen más porcentaje del Producto Interior Bruto en gasto público. Esto aumenta el impacto negativo en la renta disponible de la clase media y en sus ahorros, vía fiscal y vía monetaria.

Se trata de un sistema estatista cada vez más extractivo que, vía monetaria y fiscal, busca extraer las rentas de la parte de la sociedad que ahorra y que además es más dependiente del gobierno porque, a diferencia de las rentas altas, no puede irse a otro país.

La clase media se convierte en el cajero automático de las veleidades estatistas del Gobierno, de los gobiernos, y siempre comienza con el engaño de los impuestos a los ricos.

El Gobierno dice ‘voy a ofrecer todo tipo de panaceas y todo tipo de gastos y esto sólo lo van a pagar los ricos’. La clase media piensa ‘ah, qué bien, no me parece mal’ y luego, como siempre ocurre, a quien le suben los impuestos es a la clase media.

Fíjate cómo este Gobierno, que dice que sólo le va a subir los impuestos a los ricos, en sus propias estimaciones, carga la inmensa mayoría del aumento fiscal a la clase media: impuestos verdes, impuestos especiales, impuestos indirectos, impuestos a la tecnología, impuestos al ahorro, etcétera. Todo eso lo paga la clase media.

La subida de impuestos no tendrá ningún efecto real sobre el agujero presupuestario que está creando el Gobierno.

P: Defíname, desde ese espíritu divulgativo que tiene el libro, la clase media, un concepto que muchas veces se da por sentado.

R: La clase media es aquella parte de la sociedad cuya parte fundamental de su generación de valor, de crecimiento y de empleo es su ahorro y su salario. Es fundamentalmente la parte de la sociedad que tiene un ingreso medio con respecto al Producto Interior Bruto. Es aquella parte de la población que, dentro de la riqueza del país es, no la más habitual, pero sí la media.

P: Como apunta, parece que el Gobierno tiene preparada una subida generalizada de los impuestos en plena epidemia de Covid-19. ¿Qué podría decirme sobre ello?

R: Lo primero es que todos los impuestos que se están anunciando en muchos casos son ya duplicados. Impuesto a las grandes fortunas cuando ya existe impuesto al patrimonio, a los bienes inmuebles, a actividades económicas…

El segundo problema es que la tasa Google, como dicen ellos, la tasa Tobin, son impuestos que pagan los ciudadanos, los consumidores de tecnología y los ahorradores.

Pero el gran problema es otro: son negativos para la inversión y el empleo y no tienen ningún efecto real sobre el agujero presupuestario que está creando el Gobierno.

P: España llega endeudada a la crisis del Covid-19 y todo indica que se va a endeudar mucho más. Qué le parecen las medidas que se barajan desde Europa y desde el Banco Central Europeo para rescatar la economía española?

R: El problema de solvencia que se está generando no se soluciona con liquidez. La liquidez del Banco Central Europeo puede tener un efecto a corto plazo y ayudar a sobrellevar la situación, pero no soluciona problemas de solvencia. El gran problema es la destrucción del tejido empresarial, del empleo. La ralentización que se genera por estas políticas intervencionistas hacen que la recuperación sea más lenta y endeudada. Esto nos lleva a un problema nuevo, una posible crisis de deuda, a pesar del enorme apoyo que tendremos por parte de la Unión Europea.

P: El Gobierno también prepara una renta básica universal, un asunto sobre el que hay muchas formulaciones y también muchos puntos de vista. Se ha llegado a defender desde la vicepresidencia del BCE, a cargo del ex ministro de Economía Luis de Guindos, y desde el Papado.

R: Primero es importante entender que lo que defendió el vicepresidente del Banco Central Europeo no es una renta básica universal, sino una ayuda temporal y además condicionada a la búsqueda de empleo. Estos detalles son muy importantes. Es muy fácil caer en el populismo y decir ‘hay que darle dinero a todo el mundo’.

La renta básica universal no es una renta, no es básica y no es universal.

No se puede engañar a la gente diciendo que se va a dar un dinero que no se tiene y además que no está presupuestado y no hay memoria económica. El Gobierno de España hoy no puede pagar los ERTES. No se pueden plantear nuevos gastos sin memoria económica, sin planificación fiscal y sin planificación presupuestaria sin control.

Por otro lado, no se puede utilizar el subterfugio de que esto es una medida nueva. Porque todas las comunidades autónomas tienen una renta mínima de inserción. Es muy demagógico por parte del Gobierno hablar de esto como si fuese algo que se le hubiese ocurrido a ellos.

Y un tercer elemento. En España tenemos una diferencia con respecto a otros países y es la alta incidencia de la economía sumergida. Si te están dando un dinero y además puedes sacarte otro dinero en B, se está incentivando la economía sumergida.

Ningún país de nuestro entorno tiene un mecanismo de apoyo similar que no esté condicionado a la búsqueda de empleo, a la eliminación de otras ayudas y a una revisión constante por parte de la administración para prevenir el fraude.

Lo que están buscando con la renta básica universal es crear clientes rehenes.

Eso desde el punto de vista operativo y comparativo con otros sistemas de transferencias del mundo. Ahora, la renta básica universal como concepto general la critico en mi libro desde un punto de vista moral. No es una renta, no es básica y no es universal.

No es una renta sino una subvención que da a los ciudadanos de un país por ser de ese país, no a los ciudadanos de todo el mundo.

Segundo, no es básica, está pagada con dinero que se imprime y por tanto que pierde valor y pierde poder adquisitivo con el tiempo y por lo tanto se está pagando con nada.

Tercero, hay mecanismos mucho más eficientes para facilitar que mejore la renta disponible de las personas sin que exista el riesgo de que sea un desincentivo al trabajo o a participar en la fuerza laboral.

Como por ejemplo, como digo en el libro, un impuesto negativo. Y la prueba del algodón de por qué los intervencionistas y los populistas están a favor de una renta básica universal pero no de un impuesto negativo es, ahí se demuestra, que lo que están buscando es crear clientes rehenes. Porque con un impuesto negativo al trabajador se le quitan los impuestos al trabajo y los impuestos a la renta.

Sin embargo, cuando prometen una subvención y rechazan un impuesto negativo es porque la subvención da poder al político y el impuesto negativo da poder al ciudadano.

El pacto con Bildu para derogar la reforma laboral demuestra que este Gobierno está orientado al titular de clickbait, sin análisis serio

P: ¿Qué opina del acuerdo del Gobierno POSE-Unidas Podemos con Bildu para derogar la reforma laboral?

R: La reforma laboral fue una medida esencial y que se ha replicado en muchos países de la Unión Europea para acabar con la sangría del empleo y empezar a crear puestos de trabajo. Pero la reforma laboral en sí misma no es ni el final, ni debería ser la panacea. Se deben introducir en España mayores facilidades a la contratación que no se están dando. También para la remuneración de los trabajadores, en acciones, otras formas de remunerar el talento, distintos factores de remuneración más allá del salarial.

Lo que ha hecho este Gobierno pues es la demostración de la irresponsabilidad y de estar constantemente improvisando.

Ha acordado con Bildu eliminar integralmente la reforma laboral sin habérsela leído, sin darse cuenta de que es la base sobre la que se instrumentalizan los ERTE ahora y claro, está literalmente enviando a tres millones de personas al paro en un mes.

Lo que demuestra es que este es un Gobierno orientado al titular, ideológico, sin un poco de análisis serio.

PSOE y Podemos han estado criticando la reforma laboral día tras día, noche tras noche, semana tras semana, y luego, como Gobierno, han sido los que han aplicado precisamente las bases que fortalecieron la flexibilidad, gracias a la reforma laboral. Es una combinación de ignorancia e incompetencia sin parangón.

P: Un gobierno orientado al clickbait, al titular-gancho.

R: Orientado al clickbait, orientado al ciudadano que les vota, o al que no rasca un poco en los detalles. ‘¡Qué bueno es este Gobierno, que nos va a dar dinero!’, dirá. Pero es que no hay dinero. Lo que queda en la mente del ciudadano que no se informa es que el Gobierno va tirando el dinero por la ventana y regalándoselo a la gente.

P: Una última pregunta, ¿cómo imagina el mundo post Covid-19?

R: Se está haciendo un experimento terrible de confinamiento de las poblaciones para luego introducir medidas proteccionistas, medidas intervencionistas, pero la realidad es que el mundo ha avanzado mucho más de lo que los gobiernos quisieran y que el futuro va a ser mejor. Los gobiernos no van a tener la capacidad de introducir ese sistema de estatismo absoluto que desean.


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