17 de agosto de 2017
 
   
     
     
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15 de octubre de 2006

Idomeneo, ya entonces


La historia, como la tos, tiende a cronificarse. Incluso, como algunas fiebres, suele hacerse recurrente. Un estimado lector y vecino me envía una crónica del diario El Liberal del año veintidós en la que se daba cuenta de la presencia en Sevilla del Tercio de Regulares que combatía en África en los lances propios de aquella guerra que tantas vidas costó y que tantas heridas dejó en la maltrecha España de la época. Habían llegado los soldados de Larache y desfilaban por el paseo de las Delicias ante el mismísimo Rey y el pueblo de Sevilla poco antes de embarcar en el buque Escolano  camino de no sé dónde. En cubierta, un morito lloriqueaba incesantemente. El capitán, intrigado, le preguntó a Hassan el motivo de sus lágrimas y éste, cariacontecido, le contestó: «Yo quisiera quedar Sevilla». Más que como Boabdil llorando la pérdida de Granada, el marroquí lamentaba su marcha como los repatriados inmigrantes que han expuesto su vida para alcanzar las costas españolas. Precisamente ese día,  El Liberal daba cuenta de una carta al director remitida por Pedro Moreno, director de la obra La sumisión de Abd-el-Krim , que días atrás se representaba en el desaparecido y sevillano Teatro del Duque. En esa misiva, Moreno aceptaba de buen grado la crítica severa publicada por el periódico en la que censuraba la inoportunidad de una representación que tildaba de «impolítica» por su escaso patriotismo y la falta de respeto a los moros integrantes del famoso tercio. La misiva, de un servil empalagoso, anunciaba la decisión de retirar la obra del cartel mientras estuviesen en la ciudad los soldados y concluía diciendo: «Espero de su amabilidad que hará saber desde las columnas de su popular periódico que la obra volverá a representarse pasadas dichas fiestas, una vez corregidos los defectos que la crítica anota y que yo de veras agradezco. Ruego a usted tenga en cuenta que ni a un servidor ni a la empresa del teatro nos ha movido el menor sentimiento mercantilista y sí únicamente el deseo de complacer al público que nos dispensa favores que no creemos merecer». Fue, pues, el Idomeneo, de Mozart, pero a lo sevillano, como me señala Juan Antonio. No ocurrió en la Deutsche Oper de Berlín, sino en la entonces palaciega y señorial plaza del Duque, y no correspondió el montaje a Hans Neuenfels, sino tal vez al maestro Otero, bailaor que por esos días fue llamado a Estocolmo para enseñar bailes andaluces a los debutantes de la ópera Carmen. Parece que los decorados eran obra, nada menos, que de Gustavo Bacarissa. Cualquier cosa, vaya.

Esta noticia que me desmenuza mi perspicaz lector redunda en la escasa novedad que ha supuesto la bochornosa peripecia de la ópera alemana en la que se mostraban las cabezas cortadas de Buda, Cristo y Mahoma. Es claro que nadie iba a protestar por ver a Buda o a Cristo formando parte de un montaje tan concreto como ése; pero sí es evidente que la presencia decapitada de algo que rememorara al profeta de Alá podía formar el mismo carajal que el de las viñetas danesas o las atinadas palabras del Papa Benedicto. Al igual que entonces, más de un columnista de los ejemplos actuales de El Liberal ha excitado la autocensura de los autores y le ha asestado un golpe seco a la libertad de creación de la que difícilmente podrá resarcirse la cultura europea de este tiempo. De nada han servido los lamentos de los intelectuales comentaristas de la Europa cultural particularmente amigos de la libertad, que no son todos, por cierto. La escena se suprime, y en paz, como se suprimió la obra sevillana para no molestar a los Regulares originarios del norte de África.

Las fiestas de Moros y Cristianos tan habituales en los pueblos y ciudades mediterráneas, por otra parte, han considerado oportuno eliminar la tradición de la voladura con pólvora de una cabeza mora como fin del simulacro de conquista. No me parece mal, pero es un síntoma... Así, de síntoma en síntoma, alcanzaremos la perfecta y vergonzante paz de los miedos. Muy de la Alianza de las Civilizaciones, supongo.


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05/04/2008 18:04:06 Newton Bacarissa
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