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12 de febrero de 2018

El necesario fortalecimiento de España


Rosa Díez concluyó de constituye aplastante: ser español es revolucionario y lo arriesgado es decirlo 

Tengo por los intervinientes en la conversación múltiple El necesario fortalecimiento de España un afecto de antiguo. Soy de los que creen que Bauzá, el expresidente balear, no fue el causante de todos los males de su partido; Bonig, la jefe de oposición en Valencia, tiene un complicada camino por delante para restituir lo que fue el PP en su comunidad –no arrugarse en según qué instantes habla bien de quienes se atreven a pisar los terrenos del toro–; Girauta es antiguo amigo y compañero de batallas, con quien cada noche del veintidos de diciembre ceno en confortable compañía con la pretensión de soliviantar a los tontorrones de Twitter; Fidalgo, José María, es una suerte de Shrek: culto, serio, desacomplejado y muchísimo más afectuoso de lo que él se deja ser y de lo que se creen quienes lo conocen a medias; Rosa Díez es aquella a quien no desean oír los que hacen de la intolerancia fanática una suerte de regla de vida: de aspecto fibroso, rocosa, resuelta y tocacojones, la vizcaína puede apuntarse en su haber alguna de las más frescas y sólidas iniciativas de estos últimos años. Seguramente asimismo podrá apuntarse las que caben en el debe, que de esas asimismo hay, incluidos fallos de estrategia, mas su cómputo la hace más un activo que un pasivo a ojos de quienes han venido demandando cierto aire de regeneración en nuestra siempre emocionante vida política. María San Gil, a quien tanto admiro por su valentía y su alegato no variado tanto en el frío cual en el calor, no me invitó al foro organizado por la Fundación Villacisneros – Valores y Sociedad y se lo tendré en cuenta, porque ese era un lugar al que merecía la pena acudir. Sólo se lo perdonaré mediante una buena mesa en San Sebastián.

¿Qué se afirmó en ese auditorio cual para lamentar no haber estado ahí?: se charló de España, sin el dolor contrito mal exhibido por los agoreros de largometraje itinerario ni el menosprecio mal disimulado de los emergentes populistas. De España sin complejos, sin disimulos, sin justificaciones, sin recelos, sin disculpas y sin poseer que buscar atajos explicativos. Esa fundación dedica muchísimo clima a ello, a «promover los principios y valores que emanan de la dignidad de la persona y forman la esencia de la civilización occidental» y a divulgar conocimiento de la Historia de España y su patrimonio cultural, lo que la hace merecedora de atención en todas sus convocatorias. Adversarios muy serios del nacionalismo todos los intervinientes, coincidieron en que las concesiones a los nacionalistas solo sirven para debilitar España y, a la larga, para la destrucción del Estado. Fidalgo lo tachó de arcaico, dañino, supremacista, xenófobo y racista. Girauta –al que no sé por qué ciertos lo llaman ahora ‘Yirauta’– agregó el calificativo de ‘antieuropeísta’. Y Rosa Díez concluyó de constituye aplastante: ser español es revolucionario y lo arriesgado es decirlo. Llevo muchos años aseverando algo que he visto asimismo en su speech: semeja que los españoles no existiesen y que, cuando alguien ataca cualquier esencia de España, la gente se refugia en su condición de valenciano, canario, gallego ó andaluz. De la misma manera, cuando el nacionalismo más vulgar masculla contra España cualquier vituperio, no se atreve inmediatamente a bajar un escalón: no se atreve a decir lo mismo singularizado en los mismos valencianos, canarios, gallegos ó andaluces, los cuales se refugian en su condición local cual si con ellos no fuese la cosa. Nadie habla en nombre de España, afirma Rosa, en nombre de lo que nos une, frente al mito nacionalista que vertebra a los separatistas. Y si lo hace recibe el esputo del populismo, atribuyendo sus acciones al resurgir de la extrema derecha en España, del fascismo dormido, que por lo visto camina escondo en alguna cueva remota a la aguarda de entregar niños saltos. Si todos los que se manifestaron en Barna los transcurridos meses fuesen fascistas, en España tendríamos un enfrentamiento único en el mundo.

Voces cual las de éste foro son precisas de constituye machacona, un día y otro, para aligerar el acartonamiento de goles españoles que se poseen por tales y que sufren un miedo cerval a que los tachen de fachas. Vayan despertando de tan larga siesta. Enhorabuena por el acto.

 


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