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Carlos Herrera  

El director de 'Herrera en COPE' analiza las acciones que ha llevado a cabo en estas últimas horas Vladimir Putin 

COPE

Es jueves, es 22 de septiembre de 2022 y vuelve a cobrar protagonismo la guerra de Ucrania, la invasión de Ucrania, esencialmente por la amenaza de Vladimiro Putin, de utilizar armamento nuclear por el hecho de movilizar reservistas y por otras situaciones que han creado un momento incierto, digamos que un momento desconcertante -si quieren ustedes, un tanto peligroso en occidente-. Además de ello hay que hablar de las tributaciones en España, de la que ha liado -con bastante buen criterio y un sentido de la oportunidad, desde luego, descomunal- el presidente de la Junta de Andalucía con la eliminación del impuesto de patrimonio. Nunca noventa y pico millones de euros, un 0,6% de un presupuesto, han movilizado tanto la actualidad política nacional.

Vayamos por partes. Primero por lo primero. Un loco anda suelto con un par de arsenales en el bolsillo y ese tío se llama Vladimir Putin. En lo que puede calificarse, tal y como ayer evidenció en su comparecencia, como una especie de huída hacia adelante, muy peligrosa como les digo, tan delirante como potencialmente catastrófica. Vladimiro Putin está argumentando esta guerra como una operación defensiva, algo que es muy sensible en Rusia. Los rusos tienen memoria histórica de las dos invasiones fundamentales que han sufrido en su inmenso territorio. Ellos cuentan que, primero, con que el territorio es muy grande y segundo con el general invierno que derrotó tanto a Napoleón como a los nazis. Pero, todavía, tienen en el subconsciente colectivo las heridas de aquellas invasiones. Eso lo quiere aprovechar Putin haciendo que los rusos se sientan amenazados y acorralados. Es evidente que son amenazas a las que hay que hacerle frente, por parte de occidente, igual que unos pocos rusos hacen frente en el interior de dos maneras: una, protestando -provocando detenciones, ayer en Rusia más de mil personas aproximadamente- o largándose en cuanto pueden, tomando una serie de vuelos al exterior, están llenos pero tampoco pueden volar donde quieren, porque los visados para volar a Europa o a cualquier otra parte de occidente están muy restringidos y los vuelos libres les llevan a Turquía, fundamentalmente, a Armenia. Y ahora mismo no hay ningún boleto, incluso Putin amenaza con cerrar las fronteras.

La mutua destrucción asegurada

Miren, el mundo, efectivamente, en más de una ocasión ha estado amenazado por la catástrofe nuclear. Existe un concepto en el mundo que es la mutua destrucción asegurada. La mutua destrucción asegurada quiere decir que si uno en un bando aprieta un botón, el otro en el otro aprieta otro. Y los dos vuelan por los aires. Y con ellos dos, prácticamente todos los demás. Puede haber en el mundo unas diez mil cabezas nucleares, que básicamente se las reparten Rusia y Estados Unidos. Es evidente que menos que, después de la Guerra Fría, porque ha habido muchos tratados de delimitación de armas nucleares. Pero un misil -táctico o estratégico, es decir, en función de lo largo de su recorrido y la velocidad que implementa-, cargado con una cabeza nuclear, lanzado desde Rusia llega a Alemania en cinco o seis minutos. Y destruye todo Berlín. Es verdad que esos misiles hay que activarlos, hay que limpiarlos, transportarlos, colocarlos y, eso, evidentemente no se hace a oscuras. Se intenta hacer a oscuras, pero normalmente lo detecta siempre el contrario. Pero simplemente esa acción, es una forma de disuadir. Y en las manos de un tío como Putin todo es posible.

Las cabezas nucleares -hombre, tampoco se trata de dar aquí una sesión de alarma-, pero las cabezas nucleares no solo destruyen Berlín, o Londres, o Madrid, o Roma, o Nueva York. Es que crean un invierno nuclear si, de repente, Pakistán y la India -yo les citaba antes en un artículo muy interesante que hay hoy en El Confidencial a ese respecto-, si Pakistán y la India empiezan a dispararse y las dos son potencias nucleares, bombas nucleares. Solo del polvo y el hollín es como cuando la destrucción de los dinosaurios, por el invierno nuclear que llega que afecta a la agricultura que provoca hambrunas. Fíjese todo lo que le estoy contando, simplemente es una parte del argumentario imaginario que se desprende de las amenazas de este individuo.

¿Hay que tomarse en serio a Putin?

Miren, Putin necesita presentar alguna baza ganadora ante su parroquia. Hasta ahora las cosas van muy mal. Por ejemplo, ha propuesto hacer refrendos en el Dombás, que es una huída hacia adelante, y es una forma de controlar quién es quién en las zonas ocupadas. Allí el voto no es secreto. Se sabe quién no vota y quién vota, y quién vota no. Y el futuro de estos es ciertamente dudoso. Las prisas de estos refrendos es que, una vez que se declare el resultado que sabemos de antemano, esos territorios pasan a formar parte de Rusia. Cuando los ucranianos avancen hacia ellos para recuperarlos, los rusos dirán que es una agresión a territorio ruso. Y con ese argumento, Putin, creerá tener las manos libres para una escalada. La escalada enviando más tropas, a través de la movilización parcial declarada esta semana, de la que hay mucha gente evidentemente que se desmarca o quiere desmarcarse, o incluso quiere hasta autolesionarse para no estar entre ellos.

Putin tiene presión interna. El descontento se desborda, pero no solo de los que no quieren la guerra, también de los que quieren la guerra de inmediato, de los que quieren arrasar la guerra de ucrania. Cuanto más débil esté Putin y más fulgurante y exitosa sea la contraofesinva ucraniana, hay más riesgo de escalada militar por parte rusa. El uso de misiles hipersónicos, mayor brutalidad -si eso es posible de las fuerzas de ocupación-, y el uso como les decía antes de armas nucleates tácticas, no estratégicas pero sí tácticas, para eliminar las fuerzas armadas ucranianas de un solo golpe.

¿Cómo se para en seco al líder ruso?

La pregunta es: ¿cómo reacciona occidente ante esa escalada? Es decir, ¿cómo se para en seco a Putin ante una puerta abierta al apocalipsis? Lógicamente es muy complicado que se pueda mandar un mensaje contundente sin que eso suponga un desbordamiento del conflicto, es decir, una guerra abierta entre occidente y Rusia.

Vamos a peor, no vamos a mejor, después de la declaración solemne de Putin. Y veremos de todo esto en qué acaba porque, miren, por ejemplo la economía rusa hay que tener en cuenta que se ha contraído, dicen las cifras oficiales, un 4,3% en lo que va de año. Los estudios de economistas occidentales dicen que la economía rusa ha perdido los avances de cuatro años en un solo trimestre, el segundo del 2022. Esto se nota en la cesta de la compra, en muchas penurias y también en muchas madres que no quieren enviar a los hijos a las guerras que este hombre mantiene en territorio ucraniano. El mundo mira a China, que está estrechando lazos con países que son el patio trasero de Rusia -Kazajistán, etc.- y digamos que ha enfriado un tanto sus relaciones con el régimen ruso. Veremos como todo ello deriva en las próximas horas, pero el mundo tiene razones para sentirse un tanto inquieto. Y ahora si quieren hablamos, en un momento, de la cuestión de los impuestos en España porque ya está el PSOE diciendo lo contrario de lo que decía hace cuatro meses. Eso de impuestos a las grandes fortunas que proponía Podemos era una tontuna. Ahora está diciendo que lo va a recuperar, solo por el anuncio de Moreno Bonilla, el presidente de la Junta de Andalucía de retirar el impuesto de patrimonio. Asistimos a una época tan inquiera como apasionante.