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Carlos Herrera  

 

COPE

La actualidad económica en 'Herrera en COPE' con el profesor Gay de Liébana.

Empeñarse en subir el salario mínimo, no es lo mejor en pro del empleo, Don Carlos, que afloja y con perspectivas bajistas a corto y medio plazo. La actual crisis derivada del coronavirus es de envergadura, pero lo peor es que la resaca se prolongará en 2021 y, si nos atenemos a lo que se vaticina, tardaremos años, quizás más allá de 2025, en recuperar los niveles de ocupación laboral pre-pandemia. Incrementar el salario mínimo para 2021 es un flaco favor a la contratación laboral. Ese salario mínimo es frecuente en empresas menos productivas y se concentra principalmente en hostelería, turismo, comercio, ocio, agricultura. En lo que podríamos llamar la “industria social”, donde la actividad que se desarrolla es con público, el empleo se desploma a consecuencia de la covid-19. No es nada recomendable atizar ahora a las empresas, muchas de ellas renqueantes, con subidas de sueldos que no se corresponden con más productividad y cuyas plantillas están en trance de ajuste.

En otro orden, Don Carlos, se habla de aumentar los años de cotización para el cobro de la pensión a 35 años. Salta a la vista que ir alargando los años de cotización provocará una bajada de las pensiones a cobrar el día de la jubilación y que ya asoma en el horizonte la posibilidad de que acabe computando toda la vida laboral para el cálculo de la pensión de jubilación. Hay algo más, Don Carlos: los jóvenes son conscientes de que difícilmente cobrarán sus pensiones de jubilación y de que están cotizando para financiar las pensiones de los mayores. En tal caso, se estaría rompiendo el contrato social, perjudicando a nuestros jóvenes que no solo no cobrarán sus pensiones, sino que además tendrán que apechugar con la gigantesca bola de deuda pública que se hincha peligrosamente. Así que los chavales ven el futuro en España bastante oscuro, Don Carlos. Y algunos emigran…