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Carlos Herrera  
ABC, 3 de septiembre de 2026
Hasta el final de los tiempos

Manifestación con motivo del día de Ceuta ante el Ayuntamiento de Madrid. (EFE)

Tras el paso de P.S. por el Congreso queda en el paladar de España un inequívoco sabor a vieja llave oxidada

Nos preguntábamos antes de las nueve de la mañana de ayer qué iba a decir P. S. en su comparecencia parlamentaria. Supusimos que, acorde a su naturaleza, mentiría como buen bellaco y embarraría el terreno, cual suele ser su costumbre; efectivamente, hizo lo propio. Aseguró que nadie les avisó y que no tenían noción de lo que todo el mundo estaba viendo, pero todo lo que se ha venido publicando ha demostrado que es falso de toda falsedad. No fue solo el informe de la Policía. Se dieron, al menos, dos más. Asegura el felón que cuando todo sea investigado se dispondrá a contarlo, cosa que ya pueden ir descontando porque también es falsa: manipulará esa información para salvar su papelón. El papel canallesco del Gobierno y de su presidente a la cabeza ha consistido en no mover ni un dedo en la protección de una zona muy sensible del territorio nacional. Todo lo que no sea eso es 'bullshit', que dicen los redichos.

Pero ocurrió que los españoles, en imponente rebelión, salieron para evidenciar que ya no se tragan las manipulaciones del sanchismo, que, por cierto, está viviendo una espléndida descomposición. Cientos de miles de personas llenaron calles y plazas en toda España, con el himno incluido en lugares como Bilbao, para manifestar su solidaridad con Ceuta, que es, hoy por hoy, una plaza arruinada, ocupada, invadida, ante la inacción de un rebaño de inútiles en forma de Gobierno, el cual, además, pretende decirnos que el demoledor informe policial no dice las cosas que dice. Si el Ejecutivo no actuó por desidia quiere decir que estamos ante un conjunto de incapaces; si lo hizo por algún oculto cálculo político quiere decir que estamos ante un grupo de traidores. Ambas posibilidades son altamente desalentadoras, pero la segunda comporta responsabilidad penal.

Tras el paso de P. S. por el Congreso queda en el paladar de España un inequívoco sabor a vieja llave oxidada. Ha mostrado la misma indiferencia y desapego al dolor ajeno que mostró en Adamuz o en la dana. No sentirse interpelado por las movilizaciones del miércoles, conmovedoras y casi espontáneas, imprevistas en su magnitud, inequívocas en su significado –apoyo a los ceutíes y rechazo absoluto a su persona– es una inexplicable muestra de incapacidad cognitiva. Casi psicopática. O sin el casi. Descargar la culpa en los servicios de información, que en su decir fueron incapaces de prever una situación que estaba a la vista de cualquiera, es una felonía. Y exculpar una y otra vez a Marruecos, contra toda evidencia, es muestra de que un no revelado elemento de chantaje pende sobre su cabeza. No sabemos que es lo que sabe el país vecino, pero sí que algo sabe. Dijo el individuo que Ceuta será española hasta el final de los tiempos: para eso es imprescindible que él no sea presidente hasta ese final, como pretende.